Ha pasado más de un año desde mi última entrada, pero no en vano. El 2009 fue un año para recordar, olvidar y lo más importante avanzar. Mi ingeniosa vida sigue en marcha, y a paso de tambor. Ha tomado un ritmo cada vez mayor. Aunque es un camino largo, siento que por lo menos, voy en el correcto. La ingeniería me ha enseñado muchas cosas, cosas que nunca pensé comprender, desde mi vida personal hasta mi vida profesional.
Mi trabajo como estudiante está a punto de terminarse. Los días pasan y aquella meta que en un momento se deslumbraba tan lejana, empieza a tomar forma. No me pregunten qué forma tiene, sólo se que la tiene...Los últimos bloques de carrera se pasaron tan rápido como yo lo deseé. Me dejé llevar entre proyectos finales y exámenes, entre tareas y presentaciones, sin respirar ni mirar atrás o adelante; sólo vivía el momento. No podía dejar que el estrés o la ansiedad me dominarán, eso sólo me haría más débil. Tuve que aprender varias cosas.
Por eso, traté de no pensar en el futuro. El futuro es incierto, no existe manera de predecirlo con exactitud. Las incertidumbres que manejan los ingenieros son utópicas comparadas a la incertidumbre del porvenir. Hay muchos problemas que no se resuelven con números, pero sí con la lógica. El corazón y los sentimientos pueden ser motores auxiliares que te sacan a flote en más de una ocasión. Pero en ocasiones hay que utilizar uno sin mirar al otro. Esta enseñanza es parte del profesionalismo que debe manejar un futuro ingeniero, tanto para manejar sus proyectos como sus empleados.
También aprendí que el orden, la disciplina y las metodologías son características fundamentales de la ingeniería. La mejor forma de confundir a un ingeniero es crearle un desorden mental, donde no pueda visualizar una idea, ni darle forma mediante números reales, donde el espacio regular no existe y las formas rectas y perpendiculares (esas que tanto amamos) se desploman. Supongo que este es el talón de Aquiles de un ingeniero.
Hace aproximadamente tres años tuve la oportunidad de trabajar en un modesto proyecto de reconstrucción de caminos vecinales en la Zona Atlántica del país, para ser más específico en la provincia de Limón. El proyecto estaba a cargo de la empresa constructora de mi padre. Él necesitaba de alguna persona de confianza que estuviera de "residente" en la zona. Aclaro: residente, no ingeniero residente.
Mi jornada de trabajo se inició en horas de la madrugada rumbo al Plantel de la constructora. A mi padre siempre le ha gustado levantarse a trabajar desde muy temprano, lo cual no me molesta, aunque mantengo mis dudas acerca de la eficiencia del trabajo y otros términos relacionados como la productividad que no voy a tratar por ahora. Sin embargo, cuando se trata de viajes y desplazarse a lugares alejados de trabajo, lo mejor es hacer camino desde tempranas horas del día para evitar atrasos.
De camino iba conversando con uno de los empleados mas viejo y experimentado de la empresa, todo un personaje la verdad. Una persona que he conocido durante toda mi vida, al menos desde que tengo memoria. A media mañana el hambre se hacía presente. Entonces, decidimos parar en una soda conocida por los empleados en el centro de Limón. Desde que nos acercamos al lugar, la dueña del lugar se percató de nosotros y desde lejos nos saludó. Y yo como siempre era el "hijo del dueño de la constructora". Inexplicablemente, eso siempre ha creado cierta simpatía con las personas de este medio. Como era de esperarse, la soda no tenía un gran menú a la carta ni nada parecido, gallo pinto, casados, tortillas y por supuesto café. Así que desayunamos lo usual y de nuevo a la carretera.
Camino al lugar, ni siquiera iba pensado en el trabajo, obligaciones u obstáculos que iba a tener. Basicamente por dos razones: como era tipico de mi padre, una explicación breve y poco precisa de metas a cumplir, y la verdad nunca me habia enfrentado a este tipo de situación, por lo tanto no tenía ninguna expectativa. Llegamos al lugar y nos estaban esperando otros empleados que ya tenían algunos días de trabajar ahí. Algo interesante que he notado es la facilidad con la que se aclimatan y familiarizan ellos con cualquier zona del país. En cuestión de horas se relacionan con las personas, la ubicación de las pulperías y sodas, lugares para dormir, depósitos de materiales, talleres.En fin, con todo lo necesario para suplir sus necesidades básicas, y hasta algunas no tan básicas...
Vivo en una provincia llena de empresas Constructoras. Muchas de estas empresas se caracterizan por ser familiares, osea, fundadas por los padres y dirigidas en su mayoría por los hijos. La situación de mi familia no es la excepción, o si ? Ahondaré en este tema mas adelante.
Conozco un poco de la historia de las constructoras a nivel nacional. Las primeras empresas se fundaron por hombres que llegaron al éxito gracias a su experiencia empírica. Algunos se iniciaron en el mundo de la construcción como peones, albañiles o madereros, entre otros. Estas personas se diferenciaron de los demás porque tuvieron visión; o al menos alcanzaron las metas que se propusieron con base en el duro trabajo de día a día.
En esos tiempos ( y no hace mucho) Costa Rica se manejaba todavia por hombres. El hombre trabajaba y la mujer en la casa. Muchos de éstos hombres no eran gerentes, administradores ni mucho menos ingenieros en un principio.
Los primeros ingenieros civiles en el país fueron extranjeros, les sucedieron los primeros costarricenses que obtuvieron su título en el extranjero. Muchos de ellos gracias a becas. Éstos primeros ingenieros eran personas sobresalientes del resto de la ciudadanía. Digo esto, ya que en aquel tiempo la educación era muy limitada.
Conociendo un poco del pasado ingenieril de Costa Rica, es interesante reflexionar un poco acerca de la situación actual. Por un lado, en mi posicion de estudiante tengo la oportunidad de analizar las circunstancias desde un punto de vista de principiante, pero más importante, un punto de vista sumamente analítico. Uno como estudiante universitario está acostumbrado a darle varias vueltas a cualquier asunto; eso nos enseñan en las universidades; cursamos interminables cursos de física, química y matématica para aprender una sola cosa: resolver problemas de diferentes maneras y agilizar la mente. Desde hace algunos semestres tengo que visitar proyectos de construcción para realizar mis proyectos finales de diferentes cursos. Algunos incluyen diseño, presupuestos, analisis del control de costos y actualmente verificar los procesos constructivos aplicados tanto en construcción en concreto y acero de refuerzo, como en la parte de seguridad y prevención laboral.
Lo primero que se me vino a la mente cuando empecé a visitar las construcciones fue aquella famosa frase de un programa de televisión: "Cómo lo hicieron? ", donde presentaban alguna hazaña de una o varias personas explicada paso a paso. Esa pregunta resulta un poco abrumadora para ser sincero. Surgen dudas de si uno tiene la capacidad de hacer todo eso cuando se gradue de ingeniero. Un profesor de la Escuela de Ingeniería siempre hacía el comentario de que uno cuando recibe el título, lo primero que se da cuenta es que no sabe nada... Lo cual no es tan cierto, porque el título no garantiza que sabemos todo, garantiza que podemos "aprender a saber".

